David Tous ficha por PokerStars mientras Las Vegas baja el telón: 46 días de World Series, balance español y un Main Event sin bandera en la mesa final

David Luzago Casino Noticias

Las World Series of Poker bajaron el telón en Las Vegas y el póker español cierra su etapa americana con tres brazaletes, un Antonio Galiana a las puertas de la mesa final y varios debates abiertos sobre el estado del festival. Al mismo tiempo, la escena nacional dejó un fichaje de altura —David Tous, el barcelonés afincado en Andorra que estrena galones en el Team Pro de PokerStars— y dos etapas presenciales en Benidorm y Torrelodones. Repasamos lo que de verdad importa.

David Tous Pou: la pica roja desde Andorra

David Tous, barcelonés de 33 años más conocido como Pou (o Pourvu), es uno de los tres nuevos embajadores online que PokerStars ha incorporado para 2026 junto a Álex Romero y Javier Rodríguez Javitxu. Con ellos, España aporta seis de los rostros de un equipo que, entre online y live, reúne a nombres como Willow, Stewie o Raúl Mestre. No es un fichaje menor: para un jugador que empezó cuando «la pica» era el sueño de cualquiera, vestir la marca más laureada de la historia del póker es cerrar un círculo. Y el estreno no ha podido ser mejor, con una mesa final —novena posición— en el Iris de Dublín, el torneo que él mismo sitúa como su favorito del calendario.

Jugador profesional desde los 22 años y coach de EducaPóker, Tous representa a una generación de españoles que hizo las maletas hacia Andorra hace una década. Fue de los primeros —»creo que fuimos los cinco primeros jugadores de póker que nos fuimos»— cuando allí no existía todavía una ley específica del juego y su propio abogado le recomendaba no ir contando a qué se dedicaba. Diez años después, el Principado se ha convertido en un imán fiscal y de calidad de vida para deportistas, streamers y una comunidad de varios cientos de jugadores españoles. La única «putada», reconoce, es que Andorra no tiene convenio con Estados Unidos: allí retienen el 30% de los premios, un peaje que explica por qué muchos exiliados fiscales apenas pisan ya Las Vegas.

Más allá de las mesas, lo que más le llena es enseñar. Su método no es dar respuestas, sino preguntas —»yo le pregunto al alumno por qué hace eso y le voy haciendo preguntas para que él mismo se dé cuenta»—, una forma de pensar que, dice, sirve dentro y fuera del póker. Reivindicó el valor del trabajo por encima del talento («ya no gana el más listo, sino el que más trabaja»), habló de la varianza como la gran lección imposible de interiorizar para el cerebro humano y confesó su escepticismo con la irrupción de la IA. Dejó, además, una recomendación de lectura: El gran farol, de la periodista Maria Konnikova, «obligatorio» para cualquier amante del juego. Y desveló el origen de su apodo: Pou viene de pourvu, «ojalá» en francés, la palabra que para él resume la ilusión que mueve el mundo.

Cierre de las World Series: 46 días de Vegas y un Main Event a la baja

Raúl García, del equipo de contenidos de Winamax, ha pasado 46 días cubriendo el campeonato del mundo, la parte más dura de ellos las casi dos semanas del Main Event, con jornadas que se estiraban de las diez y media de la mañana a la una de la madrugada. Su balance del torneo grande es de luces y sombras. El Main Event reunió 9.208 entradas, unas 500 menos que el año pasado y de nuevo lejos de la barrera psicológica de los 10.000 jugadores, pese a que GGPoker —flamante organizador— aportó más de 1.500 clasificados vía satélites. Guerra, incertidumbre económica, criptomonedas y, según apuntaba García, el propio Mundial de fútbol ayudan a explicar el retroceso. La cara negativa vuelve a tener nombre propio: el nivel de los croupiers, un problema estructural cuando hacen falta miles de trabajadores para sostener el festival, agravado este año por la exposición mediática y por la imagen —chocante para un español— de repartidores de más de ochenta años trabajando en las mesas.

La mesa final, ya definida, se jugará del 3 al 5 de agosto: un retraso pactado con ESPN para editar y airear la cobertura televisiva. Los nueve finalistas, en su mayoría recreacionales y con escaso palmarés, tienen garantizado al menos un millón de dólares —diez para el campeón—, dinero que muchos invertirán estas semanas en contratar a un profesional que los prepare específicamente para esa mesa. Lo que echamos en falta es una bandera española en ella.

Galiana, el último español, y un balance de tres brazaletes

Antonio Galiana fue el último español en pie y se quedó a las puertas: 12º puesto por 510.000 dólares. El alicantino llegó a rozar el sueño —del día 7 pasó de 16 a más de 60 millones en fichas antes de desplomarse—, pero su caída rompió una racha notable, la de cuatro años consecutivos de España en la mesa final del Main Event tras Juan Maceiras, Andrés González y Leo Margets. Un jugador ultraagresivo e impredecible, con manos ya legendarias en su arsenal, al que le sobran argumentos para reclamar su tercer brazalete más pronto que tarde.

En lo colectivo, España se despide de estas World Series con tres brazaletes: uno en vivo, el de Adrián Mateos —su sexto, en el $250.000 Super High Roller, que lo consolida como el jugador más joven en alcanzar esa cifra—, y dos online. Con ellos, el país suma ya 31 brazaletes históricos, un balance notable si se tiene en cuenta lo pocos que son los españoles inscritos frente a otras nacionalidades. Tres o cuatro brazaletes es el listón razonable para hablar de una gran cosecha, y este año se ha cumplido.

Mujeres, polémicas y celebridades: los grandes debates del festival

El festival dejó también cuatro brazaletes femeninos, una cifra que confirma una tendencia. Kristen Foxen conquistó el suyo —el sexto de su carrera— en un High Roller de 25.000 dólares; Michelle Chin se convirtió en la primera mujer en más de una década en ganar un evento de mixed games, el 2-7 Triple Draw; y Skye Chen se llevó el Ladies Championship nada menos que en su primer torneo. Detrás late el llamado «efecto Margets»: la mesa final de Leo el año pasado, después de tres décadas sin ninguna mujer en ella, ha empujado a muchas jugadoras a dar el paso. Un tirón que se palpa en las salas, donde la campeona se ha convertido en un imán de fotografías y autógrafos —»ir por la sala con Leo era como ir con el Papa por Barcelona», se comentaba en Las Vegas—.

No faltaron las polémicas. La introducción de relojes de tiempo en la fase final del Main Event dividió a la comunidad —Patrick Leonard la criticó con dureza, Daniel Negreanu la aplaudió como una evolución necesaria—, con un matiz que caló entre los profesionales: lo cuestionable no es la medida, sino implantarla sobre la marcha y sin avisar. También reapareció el debate sobre el Player of the Year, con Phil Hellmuth cuestionando que pueda optar al título un jugador en pérdidas. Y como nota surrealista, la historia de Amit Agarwal, que llegó a dejar su stack jugando solo en pleno Main Event para irse a jugar cash. Todo ello, bajo los 44 grados de un Las Vegas que sigue siendo, a partes iguales, capital mundial del póker y «el Disney World de los adultos».

El otro gran foco fueron los invitados ilustres. Gerard Piqué, Neymar y el creador de contenido Ouned pasaron por la sala de la mano de Winamax, este último cerca de firmar la épica en el propio Main Event. Piqué se mostró accesible y hasta se prestó a comentar alguna mano; Neymar, en cambio, resultó infranqueable, blindado por su seguridad. La reflexión de fondo: sería un boom histórico para el póker que una estrella mediática levantara el brazalete del Main Event, aunque su condición de jugadores recreacionales de un único torneo lo hace poco probable.

Circuito nacional: Benidorm y Torrelodones

La Liga Nacional de Póker de Winamax hizo parada en Benidorm para su novena etapa, con un Main Event de 126 registros, por debajo de los más de 200 del año pasado. Un descenso que el propio circuito daba por descontado: la final del Mundial de fútbol, disputada ese mismo domingo, se llevó a buena parte del público pese a que el torneo se detuvo durante el partido. En paralelo, la Liga Universitaria vivió el triunfo de Álvaro Martos, ganador por tercera vez consecutiva y con plaza asegurada para el CNP; queda una última cita en Alicante que ampliará el rango de participación a cualquier jugador de entre 18 y 30 años, con la idea de acercar la juventud al juego serio. La LNP viaja ahora a Gijón (23-26 de julio) y estrenará agosto en el Casino Estoril (4-9).

En Madrid, las Beyond celebraron una nueva etapa en el Gran Casino de Torrelodones con un protagonista claro: Dorian, jugador de Alicante, que firmó cuatro mesas finales de cinco torneos, se llevó dos trofeos —el Opening de 311 jugadores y el Kings— y aún tuvo tiempo de acabar tercero en el High Roller, que ganó un jugador de Zaragoza por 16.000 euros. El Main Event, con 221 entradas y 23.000 euros para el campeón, se quedó algo flojo en números pero regaló una mesa final de lujo con dos November Nine sentados a la vez: Andoni Larrabe, finalista del Main Event de 2014, y Fernando Pons.


Todos las semanas repasamos en CasinoNoticias la semana del póker gracias a la colaboración con David Luzago y Marca Póker. Si aún no has escuchado el último programa, te lo dejamos aquí.

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