Las World Series of Poker viven su semana grande. El evento principal, el torneo que ordena el calendario de todo el póker mundial cada verano, arrancó el 2 de julio en Las Vegas y esta semana ha dejado sus cifras definitivas: 9.208 entradas y un bote de premios superior a los 85 millones de dólares. Es el cuarto Main Event más numeroso de la historia, por detrás del récord de 2024 (10.112) y de las 9.735 entradas del año pasado. El campeón se llevará 10 millones de dólares y los nueve finalistas tienen asegurado, como mínimo, un millón.
La ligera caída respecto a 2025 tiene una lectura de fondo que conviene no perder de vista. El Main Event sigue siendo un torneo sin recompras: 10.000 dólares de inscripción, 60.000 puntos y, si te eliminan, se acabó. Frente a la tendencia dominante en casi todos los circuitos —donde el reentry ilimitado infla los campos y los botes—, la organización mantiene esa regla como seña de identidad. Penaliza la participación y el prize pool, pero preserva la idea de que todos los jugadores compiten en igualdad de condiciones. Después de más de cincuenta ediciones, esa esencia sigue intacta.
Las mujeres crecen, pero el techo del 5% no se mueve
Uno de los datos más comentados de la semana es que este ha sido el Main Event con más mujeres inscritas de la historia: un 17% más que el año pasado. Es una noticia positiva, aunque merece contexto. El aumento se refiere a la participación, no al peso sobre el total: las jugadoras siguen representando menos del 5% del campo, un porcentaje que apenas se ha movido en las últimas décadas pese a todas las iniciativas puestas en marcha para incorporar a la otra mitad de la población al juego.
Buena parte del repunte se atribuye al efecto de referentes recientes. La catalana Leo Margets se coló el año pasado en la mesa final del evento principal, algo que no lograba una mujer en tres décadas, y jugadoras como Kristen Foxen o Shiina Okamoto se han convertido en espejos para quienes se inician. Precisamente Okamoto buscaba en el Ladies Event su tercera victoria consecutiva, una gesta al alcance de muy pocos; no lo consiguió, pero el torneo volvió a crecer, de las 1.368 inscritas del año pasado a 1.475 este.
El debate sobre los eventos reservados a mujeres sigue abierto. La evidencia de tantos años sugiere que no son la palanca que incorpora nuevas jugadoras al póker, pero cumplen otra función igual de legítima: muchas jugadoras eligen ese entorno porque se sienten más cómodas y disfrutan compitiendo entre ellas. Que la herramienta no sirva para el objetivo que se le presuponía no la invalida para el que de verdad cumple.
Brazaletes, Player of the Year y sello español
Más allá del evento principal, la semana ha dejado títulos de peso. Daniel Negreanu conquistó su octavo brazalete en el High Roller de 100.000 dólares de Pot-Limit Omaha, imponiéndose en un heads-up ante Aleksandr Martirosyan; en esa misma mesa final, el español Sergio Martínez firmó un notable séptimo puesto, una más de las cinco veces que ha pasado por caja estas Series. Alex Foxen sumó su cuarto brazalete y Shaun Deeb el noveno, ambos metidos de lleno en la pelea por el Player of the Year, un título que casi siempre se reduce a los jugadores estadounidenses: exige puntuar en modalidades mixtas y de draw que no forman parte del circuito español.
El gran titular español lo había puesto semanas atrás Adrián «Amadi» Mateos, del que ya informamos en su día: ganó el Super High Roller de 250.000 dólares por 4.334.411 y su sexto brazalete, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia en alcanzar esa cifra. Su buen momento se ha mantenido durante todas las Series; pocas horas después de caer en el Main Event ya estaba pinchando un torneo de 15.000 dólares en el Aria por otros 155.000. A su resultado se sumó un nuevo brazalete para España conseguido por Pep Ruiz en el campeonato online 6-Max, su primer entorchado. Y en los festivales paralelos que rodean a las WSOP, el murciano Carlos Sáez firmó el mayor premio de su carrera con un sexto puesto en el Ultra Stack (83.000 dólares).
No faltó el capítulo curioso. Chris Moneymaker, el jugador que en 2003 encendió el boom del póker moderno, estuvo a punto de ser el chico burbuja del Main Event; la eliminación simultánea de tres jugadores en la burbuja acabó repartiendo entre ellos el premio mínimo. Y un recreacional de Florida dejó su stack abandonado en la mesa para irse a jugar cash de baja apuesta y ver series, convencido —por sus propios cálculos— de que le compensaba dejarlo morir para acercarse a los premios.
España, pendiente de Antonio Galiana
La expedición española llegó a tener 104 representantes tras los días 1 y se ha ido reduciendo jornada a jornada. Gerard Piqué, uno de los grandes reclamos mediáticos, alcanzó el día 3. Entre los últimos supervivientes coincidieron nombres de peso como Sergio Aído o Antonio Galiana, hasta que la criba dejó a un único jugador en pie. Galiana, malagueño y ya campeón de dos brazaletes el año pasado, afronta el día 7 como el último español en competición y lo hace desde una posición inmejorable: entre los primeros clasificados de los 62 jugadores restantes, con cerca de 15,6 millones en fichas. Todos ellos tienen garantizados 150.000 dólares y pelean por una mesa final que se disputará en agosto.
Para quien quiera seguirlo desde España, Eurosport recupera la emisión del Campeonato del Mundo en Europa después de más de una década sin póker habitual: programas especiales de resúmenes a finales de julio y la retransmisión de la mesa final los días 3, 4 y 5 de agosto. Como nota al margen, la selección española de fútbol formada por jugadores de póker volvió a ganar el campeonato de naciones de las WSOP, su tercer título.
El circuito ibérico no se detiene
Mientras Las Vegas acapara la atención, la actividad en España y Portugal ha seguido su curso. El Circuito Nacional de Póker celebró su primera parada portuguesa del año en Lisboa, con 387 entradas en el evento principal —por encima de las 360 de 2025— y 232 en el Mini, en una plaza que recupera protagonismo tras años sin grandes circuitos. El calendario luso continúa con una etapa de liga en Estoril (4-9 de agosto), una nueva parada en Lisboa (29 de septiembre-4 de octubre) y el circuito en Estoril (27 de octubre-1 de noviembre).
El Spanish Poker Festival hizo escala en el Casino Mediterráneo de Villajoyosa, con 90 inscritos en el evento principal, y anuncia su próxima cita para la última semana de agosto en el Casino Gran Vía de Madrid. La sala madrileña, por su parte, celebró su clásico Maratón, ese torneo de un solo día que comprime una estructura de dos en jornadas de dieciséis o diecisiete horas de juego; esta edición reunió unas 530 entradas.
El naipe no acaba en el póker. El Gran Casino de Aranjuez acogió la edición veraniega del Súper X de Mus Pro, con mesa televisada incluida: 84 parejas en el principal y 41 en el secundario, con victoria para los madrileños Emilio Herrera y Joaquín Cruz. La próxima cita será en el mismo escenario los días 23, 24 y 25 de octubre.
Todos los lunes repasamos en CasinoNoticias la semana del póker gracias a la colaboración con David Luzago y Marca Póker.
