Leo Margets permite asomarse a la preparación interna del Team Pro de Winamax, mientras Marc Durán abre una nueva vía de análisis sobre rendimiento mental, tilt y toma de decisiones. La actualidad se completa con Estoril, Las Vegas y el pulso de los circuitos nacionales.
Detrás de los grandes resultados no solo hay talento, estudio y experiencia. También hay rutinas, convivencia, preparación mental, descanso, gestión emocional y una forma cada vez más completa de entender el rendimiento.
En ese terreno menos visible aparece una de las claves del póker moderno: el jugador ya no compite únicamente contra sus rivales, sino también contra el cansancio, la presión, la dispersión, el tilt y la exigencia de un calendario cada vez más intenso.
La experiencia de Leo Margets dentro del Team Pro de Winamax permite asomarse a esa parte poco visible del póker profesional: el trabajo colectivo que existe detrás de un juego aparentemente individual.
El seminario del Team Pro de Winamax
Winamax mantiene desde hace años una dinámica interna que refleja bien la evolución del póker de alto rendimiento. Una vez al año, sus jugadores profesionales se reúnen durante varios días en un entorno preparado para combinar deporte, sesiones técnicas, actividades de grupo y espacios de convivencia.
El formato recuerda más a una concentración de alto rendimiento que a una simple reunión de equipo. Hay análisis de manos, debates sobre spots complejos, trabajo de performance, sesiones deportivas, cenas compartidas y actividades pensadas para reforzar vínculos entre jugadores que, en la mesa, siguen siendo rivales.
La importancia de este tipo de encuentros está precisamente ahí. En un juego profundamente individual, pertenecer a un grupo puede convertirse en una ventaja emocional y competitiva. Compartir puntos de vista con jugadores de élite, escuchar razonamientos distintos y debatir decisiones estratégicas ayuda a ampliar la mirada del jugador.
El valor no está solo en encontrar “la respuesta correcta”, sino en entender por qué un jugador toma una línea, qué información utiliza y cómo justifica una decisión bajo presión. Ese intercambio, cuando se produce entre profesionales de primer nivel, se convierte en una forma de entrenamiento difícil de replicar en solitario.
Técnica, deporte y gestión emocional
El seminario también muestra que el rendimiento en póker ya no puede separarse de otros factores. El descanso, la alimentación, la energía física, la concentración y la capacidad de sostener la presión tienen impacto directo en la toma de decisiones.
El deporte ocupa un papel importante en estas convivencias. No como simple entretenimiento, sino como parte de una cultura de rendimiento más amplia. Pádel, tenis, fútbol, baloncesto, gimnasio o actividades grupales ayudan a romper la dinámica aislada del jugador y a trabajar desde otro lugar la competitividad, la comunicación y la resistencia mental.
A eso se suman sesiones de performance y gestión emocional. En un entorno donde las decisiones económicas se toman bajo incertidumbre constante, la parte mental deja de ser un complemento y pasa a formar parte del núcleo competitivo.
El póker moderno ya no se entiende solo desde la técnica. También se entiende desde la capacidad de convivir con la varianza, gestionar el cansancio, tomar mejores decisiones en los momentos finales del día y llegar con energía a los torneos que realmente importan.
Estoril, una parada con mesa corta y ambiente Winamax
El calendario inmediato mira ahora hacia el Estoril Poker Fest, una cita que reúne varios ingredientes atractivos para el jugador: formato de mesa corta, buy-ins accesibles, ambiente internacional y una ubicación con valor experiencial.
El Casino Estoril, uno de los espacios de juego más emblemáticos de Europa, acoge un festival que conecta competición y ocio en un destino cercano a Lisboa y junto al Atlántico. La mesa corta añade además un punto diferencial, porque no es un formato tan habitual en el circuito europeo en vivo y suele generar más acción, más manos y más dinamismo.
La presencia de jugadores clasificados y actividades paralelas refuerza esa dimensión social que Winamax ha convertido en parte de su identidad: quiz, encuentros con jugadores, competiciones fuera de la mesa y fiesta final para cerrar el festival.
Estoril aparece así como algo más que una parada competitiva. Es una muestra de cómo algunos festivales de póker buscan ampliar la experiencia del jugador, mezclando torneo, viaje, comunidad y entretenimiento.
Las Vegas en el horizonte
Después de Estoril, todas las miradas se irán desplazando hacia Las Vegas. Las World Series of Poker vuelven a marcar el gran objetivo del verano para muchos profesionales, especialmente para quienes afrontan el Main Event como la cita central del año.
Llegar bien al Main ya no depende solo de jugar mucho antes. Cada vez más jugadores priorizan la frescura mental, la gestión del calendario y la selección de torneos para no entrar agotados en el evento más importante del mundo.
Ese enfoque refleja una madurez competitiva muy clara: en un torneo de tantos días, con miles de jugadores y una exigencia emocional enorme, el estado físico y mental puede pesar tanto como la preparación técnica.
Las Vegas sigue siendo el gran escenario del póker mundial, pero también uno de los entornos más exigentes. Calor extremo, jornadas largas, presión mediática, torneos consecutivos y una oferta casi inabarcable obligan a tomar decisiones fuera de la mesa antes de poder tomarlas bien dentro de ella.
ASES: el mental game como parte estructural del jugador
La semana también trae una reflexión relevante sobre el trabajo mental en el póker con la llegada de la sección ASES, impulsada por Marc Durán. El enfoque va más allá del consejo superficial contra el tilt y entra en una cuestión de fondo: por qué muchos jugadores, incluso con años de experiencia, siguen reaccionando de forma automática ante la presión, la mala suerte o los errores.
La idea central parte de los dos sistemas de pensamiento descritos por Daniel Kahneman: uno rápido, automático y emocional; y otro más lento, reflexivo y consciente.
En póker, esta diferencia es especialmente importante. La mayoría de decisiones cotidianas se toman desde el piloto automático. El sistema reflexivo aparece en spots complejos, cuando el jugador necesita analizar rangos, líneas, tamaños o perfiles concretos. Pero ese sistema consume más energía y no siempre está disponible, sobre todo cuando hay cansancio, mala nutrición, estrés, falta de sueño o saturación mental.
Por eso, trabajar el mental game no consiste únicamente en decirse “no te enfades” o “concéntrate más”. Ese tipo de mensajes actúan en la parte racional, pero muchas reacciones nacen antes, en capas más automáticas del cuerpo y de la mente.
El tilt empieza antes del pensamiento
Uno de los puntos más interesantes del enfoque de ASES está en observar el proceso previo al tilt. Antes de que aparezca la frase mental de “siempre me pasa a mí” o “qué mala suerte tengo”, suele haber una reacción física: tensión en la mandíbula, calor, presión en el pecho, respiración alterada o bloqueo corporal.
Detectar esa primera señal puede ayudar a cortar el bucle antes de que se convierta en narrativa negativa. La herramienta parece sencilla, pero exige entrenamiento: observar la sensación física durante unos segundos, sin etiquetarla todavía como rabia, miedo o frustración.
Ese pequeño espacio puede marcar una diferencia. Si el jugador consigue quedarse en la sensación inicial, sin alimentar inmediatamente el pensamiento, la intensidad emocional tiende a bajar. No elimina la varianza ni convierte el póker en un juego cómodo, pero ofrece una vía práctica para no quedar atrapado en el piloto automático.
La idea sirve también para entender por qué el tilt no siempre se soluciona con más teoría. Un jugador puede estudiar mucho, conocer mejor los rangos y tener una base técnica sólida, pero seguir cayendo en los mismos patrones emocionales si no ha trabajado la parte automática de su respuesta.
En un ecosistema cada vez más competitivo, el rendimiento mental deja de ser un lujo para convertirse en una herramienta estructural.
El circuito nacional mantiene el pulso
En Sofía se celebró una nueva parada del Gladiator, proyecto impulsado por Francisco Fernández “Kikuxo”. El Main Event alcanzó 220 entradas, con presencia española en mesas finales de eventos paralelos y la vista puesta ya en la próxima parada de Milán.
En Santander, la Liga Nacional de Póker Winamax pasó por el Casino Sardinero con 97 registros en el Main Event. El circuito mantiene uno de sus grandes atractivos: el campeón de cada etapa obtiene entrada para la gran final de Madrid del CNP y plaza en el sit & go de campeones, con opción de acceder al Team CNP Winamax 2027.
En Galicia, las Galician Poker Series vivieron su segunda etapa del año en Casino Atlántico de A Coruña. El High Roller de 500 euros batió récord con 61 registros, mientras que el Main Event alcanzó 138 entradas. La próxima cita será en el Nuevo Casino de Santiago, del 7 al 9 de agosto.
Estos eventos confirman que el póker live nacional sigue teniendo una base activa, diversa y repartida por distintos territorios. Más allá de los grandes festivales internacionales, el calendario español mantiene una red de torneos que alimenta comunidad, genera recorrido para jugadores recreacionales y semiprofesionales, y sostiene la vida de muchas poker rooms.
Más noticias
El EPT de Montecarlo dejó varios resultados destacados para los jugadores españoles. Raúl Mestre firmó una notable séptima posición en el Main Event por 129.000 euros, Xavier Cortázar terminó décimo por 61.700 euros y Miguel Franco fue vigésimo por 32.350 euros.
Adrián Mateos y Juan Pardo también sumaron mesas finales relevantes en eventos High Roller, consolidando una vez más la presencia española en los grandes escenarios internacionales.
CarPlayer situó a Stephen Chidwick como jugador más destacado de la última década en su análisis del periodo 2016-2025. Alex Foxen aparece en segunda posición y Adrián Mateos completa el podio en tercer lugar.
Las World Series of Poker preparan novedades para su próxima edición, con nuevos eventos con brazalete y un sistema interno para valorar el trabajo de los crupieres desde la aplicación oficial. La medida busca elevar el estándar del staff, aunque ya ha generado debate dentro de la comunidad.
GG Poker y Grosvenor Casinos han activado una alianza para reforzar el póker en vivo en Reino Unido. La sala online pasa a patrocinar más de 50 festivales organizados en los casinos Grosvenor, en una nueva muestra de la conexión creciente entre operadores digitales y circuitos presenciales.
Este artículo ha sido posible gracias a nuestra colaboración con David Luzago y Marca Poker.
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