Mientras España celebraba su segunda estrella en el Mundial de fútbol, otra selección nacional se traía a casa un título bastante menos conocido: el de campeona del Mundial de fútbol de jugadores de póker, por tercera vez en cinco años. Steve Enríquez, uno de sus artífices, cuenta cómo fue la hazaña. Además, un vistazo a California Split, la película de Robert Altman que retrató el póker más decadente, y la última semana del circuito español en Madrid, Troia y Gijón. Repasamos lo que de verdad importa.
La otra selección campeona del mundo
Mientras España celebraba su segunda estrella en el fútbol de once, otra selección nacional se traía a casa un título bastante menos conocido: el Mundial de fútbol de jugadores de póker, un torneo que se disputa cada verano en Las Vegas, coincidiendo con las World Series, desde hace más de una década. Streamer, coach y embajador de GGPoker, el cántabro Steve Enríquez fue uno de los protagonistas de la tercera corona española en cinco años: desde que él forma parte del equipo, España ha firmado una semifinal, una final ganada, una semifinal perdida y otra final ganada. Repasa cómo fue la experiencia.
El formato en sí ya merece explicación: no se juega en un campo de fútbol al uso, sino en algo a medio camino entre el fútbol sala y el hockey sobre césped artificial, con porterías más altas, esquinas redondeadas y sin banda ni fuera de juego tradicional, solo una norma de «tres líneas» que limita los balonazos largos, con las paredes en juego constante. Un terreno que no existe en Europa y que exige adaptación rápida. El torneo reúne entre dieciséis y una veintena de selecciones nacionales de jugadores de póker, organizadas por países, con partidos casi todos los días 3 o 4 de julio coincidiendo con el arranque del campeonato del mundo de las cartas.
España llegó como favorita indiscutible tras dos títulos previos y no defraudó: 4-0 a México en cuartos y un contundente 5-0 a Israel en la final, con un guardameta, Marc, fichaje de esta temporada, que se llevó el MVP del torneo tras encajar un único gol en todo el campeonato, un paralelismo curioso con la propia selección española de fútbol, que tampoco sufrió esta vez en Vegas. Detrás, Carsandi (Carlos Sánchez) fue «inconmensurable», según Enríquez; Lautaro, que compite en fútbol sala en Andorra, aportó ritmo; y arriba, Maceiras, con pasado en las categorías inferiores del Deportivo de la Coruña, firmó el gol que metió a España en la final. Adrián Mateos ejerce de entrenador jugador y organiza las rotaciones, en un equipo donde, según Enríquez, no hay ego: «si estás cansado y somos once, sales, entra otro, te vas moviendo». El plantel no es fijo del todo: cada año se completan huecos con «pachangas» abiertas a cualquier jugador de póker que se anime a demostrar nivel, aunque la exigencia crece cada edición.
El capítulo con más gracia de la noche fue el del propio trofeo. David Luzago confesó que el suyo llegó descuajaringado a España después de que un Uber le tirase la maleta encima de la bolsa que lo protegía y el balón de la copa, literalmente, se partiera. Los tres trofeos ganados hasta ahora se exponen en el Casino Gran Vía de Madrid, dentro de la colección que el casino dedica al Hall of Fame del póker español, y Luzago ya bromea con el problema estético de encajar una tercera pieza en una composición que hasta ahora tenía una simetría perfecta a ambos lados del resto de trofeos.
Poker y Cine: California Split, cuando hasta ganar sabe a derrota
Ricardo Moreno, Poti, rescata en Poker y Cine una película que ya peina canas: California Split (1974), dirigida por Robert Altman, el mismo de MASH o El juego de Hollywood, y protagonizada por Elliott Gould y George Segal. La historia sigue a dos jugadores que se hacen amigos en una sala de póker de Los Ángeles después de que uno de ellos, Charlie Waters (Gould), reciba una paliza en un aparcamiento a manos de un rival al que acaba de desplumar con su verborrea constante en la mesa, un perfil que, salvando las distancias temporales, recuerda bastante a los jugadores más «showman» de hoy. El otro, Bill Denny (Segal), es un jugador compulsivo y endeudado que vende cuanto tiene para perseguir partidas más altas en Reno.
Es una película deliberadamente decadente: los dos protagonistas, las dos prostitutas con las que conviven y el propio escenario, con bares oscuros, hipódromos y salas de póker y casi sin exteriores, transmiten una sensación constante de encierro, de personajes incapaces de salir de su propia dinámica. El desenlace, con Segal descubriendo que ganar tampoco le llena, resume bien el tono: el juego, en esta película, no libera a nadie. Tiene además un par de curiosidades de peso: un jovencísimo Steven Spielberg trabajó varios meses en el guion antes de que el proyecto se le escapara de las manos, un también jovencísimo Jeff Goldblum aparece en un papel breve, y la leyenda Amarillo Slim se interpreta a sí mismo en la partida final, el mismo recurso de legitimidad que en su día usó el cine español con Juego de Luna y la sombra del Cabezón de Elche, el gambler al que, según la leyenda, los fundadores de Kelme culpaban de no haber llegado a ser Nike.
Merece la pena repasar también la evolución de las variantes: el five card stud y el five card draw dominaron las mesas americanas hasta mediados de siglo, el testigo pasó al seven card stud, el juego de El golpe maestro, y ya en los setenta el Texas Hold’em terminó imponiéndose de la mano de las World Series de Benny Binion, convertido en lo que Doyle Brunson bautizó como «el Cadillac del póker». La reflexión de fondo apunta a lo mucho que ha cambiado la imagen del jugador: de la sala de humo y el vicio retratados en California Split a un perfil hoy mucho más universitario, físico y competitivo. Nota final de Poti: un 2,5 sobre 5, aprobado raspado para una película «de personajes imperfectos» disponible gratis en internet.
El circuito nacional, semana atrás: Madrid, Troia y Gijón
En el Casino Gran Vía de Madrid, el festival Niners de Pokerretti Sportium dejó un Open de 149 entradas y 3.300 euros para el ganador, y un Main Event a tres días 1, con 111, 115 y 121 entradas respectivamente, que sumó 347 inscripciones en total, con más de 10.000 euros para el campeón y plaza asegurada, hasta el puesto 17, para el High Roller de la final de Sixers en el mismo casino. La próxima parada de Niners será a principios de septiembre en el Casino de Guadalajara.
En Troia (Portugal), el Vamos Poker Tour reunió 250 entradas en su Main Event, algo por debajo del año pasado pero un buen número para un destino tan alejado, con varios nombres conocidos de la Armada española, como Mar Anaya, Jaime Lozano o Pablo Lario, entre otros, peleando por la mesa final. El High Roller, ganado por Antonio Reger por 18.000 euros con 151 inscripciones, se convirtió en el quinto mejor de la historia del circuito en esa modalidad. La gira continúa en Milán, coincidiendo con la Fórmula 1 de Monza, y después en Estoril.
Y en Gijón, la décima etapa del año de la Liga Nacional de Póker Winamax superó ya los números del año pasado con 112 inscripciones en el Main Event a falta de cerrar el registro, previsiblemente cerca de las 150, en un fin de semana con exhibición del Ejército del Aire español y buena afluencia de jugadores llegados de ciudades cercanas como León. La Liga viaja ahora a Estoril, donde se jugará del 4 al 9 de agosto.
Todos las semanas repasamos en CasinoNoticias la semana del póker gracias a la colaboración con David Luzago y Marca Póker. Si aún no has escuchado el último programa, te lo dejamos aquí.
