Lo más destacado de la semana en el póker, con el análisis de nuestro colaborador David Luzago.
El paso del CNP Winamax por Casino Barcelona deja algo más que una nueva parada destacada del circuito. Deja también una sensación cada vez más clara dentro del calendario nacional: el póker en vivo en España sigue muy activo, tiene plazas consolidadas, audiencias diversas y un ecosistema que mezcla competición, entretenimiento y comunidad con una naturalidad que pocos mercados europeos pueden igualar.
Barcelona, una de las grandes capitales del póker en nuestro país, volvió a situarse en el centro de esa conversación. La segunda etapa del CNP Winamax 2026 sirvió para medir el pulso del circuito en una sede con peso histórico, con identidad propia y con una capacidad poco habitual para conectar el juego con un entorno turístico, internacional y de ocio mucho más amplio. No se trata solo de cifras o de participación. Se trata de confirmar que el circuito ha encontrado en la Ciudad Condal una parada con encaje real y proyección.
Y esa buena impresión inicial quedó además respaldada por el desenlace del festival. El Main Event cerró con 813 entradas, muy por encima de las 660 del año anterior, y confirmó el crecimiento de la parada barcelonesa dentro del calendario. El título fue para David Gómez, jugador de Cambrils, que culminó una remontada de gran mérito para firmar el mejor resultado en vivo de su carrera tras imponerse en el heads-up final al rumano Marius Orpea. El torneo repartió un prize pool de 352.726 euros entre 87 jugadores, con un premio final de 54.433 euros para el campeón después del acuerdo alcanzado entre los tres últimos supervivientes.
Barcelona, más que una sede
La escala catalana del CNP Winamax no es una parada cualquiera. Casino Barcelona representa desde hace años una de las plazas más reconocibles del póker español y europeo, y eso se nota tanto en el perfil del jugador como en el contexto que rodea cada evento. El recinto combina calendario estable, tradición organizativa y una ubicación que convierte cualquier gran festival en una experiencia mucho más completa que la puramente competitiva.
En ese escenario, el CNP Winamax sigue consolidando su sitio. Después del arranque de temporada en Casino Admiral Sevilla, la cita de Barcelona confirma que el circuito mantiene su impulso y que la alianza con Winamax ha reforzado su capacidad de convocatoria, su visibilidad y también su propuesta de valor para el jugador medio.
Un circuito que ajusta mejor su producto
Uno de los aspectos más interesantes de esta nueva temporada está en los cambios introducidos en la estructura del circuito. No son transformaciones radicales, pero sí ajustes inteligentes que responden bien al tipo de público que mueve hoy el póker presencial en España.
La bajada del torneo de bienvenida de 200 a 150 euros apunta directamente a eso: facilitar la entrada sin devaluar el producto. En un calendario cada vez más cargado y con un jugador que selecciona mejor dónde invierte su bankroll y sus desplazamientos, esos matices importan. También va en esa dirección la sustitución del formato Cazador por Mystery Bounty y, sobre todo, la incorporación del flight low cost al Main Event, una fórmula que ya había dado buen resultado en Sevilla y que amplía el acceso sin romper la lógica competitiva del torneo principal.
Son decisiones que muestran una lectura bastante precisa del momento actual. El póker en vivo español no necesita únicamente grandes marcas ni grandes nombres. Necesita formatos viables, entradas razonables y una estructura que permita sumar jugadores sin perder identidad. El CNP Winamax parece haber entendido bien esa necesidad.
Casino Barcelona y su papel en el mapa nacional
La parada también volvió a poner en valor el papel de Casino Barcelona dentro del ecosistema del póker español. Pocas sedes en nuestro país pueden presumir de una continuidad semejante, de una programación tan estable y de una conexión tan profunda con la historia reciente del juego en vivo.
Barcelona sigue siendo una plaza estratégica porque ha sabido construir algo más que un calendario. Tiene torneo diario, tráfico regular, mesas de cash constantes y una cultura de póker muy interiorizada. Y además lo hace desde un modelo de casino que ha evolucionado hacia una propuesta de ocio más amplia, con restauración, espectáculos y una oferta que va más allá del juego puro.
Ese punto también resulta interesante desde una lectura más amplia del sector. El casino físico que mejor resiste hoy no es necesariamente el que se limita a explotar su sala, sino el que entiende su espacio como un punto de encuentro más versátil. En ese sentido, Casino Barcelona lleva tiempo operando con una lógica bastante avanzada y eso también ayuda a explicar por qué sigue siendo una sede tan codiciada para los grandes eventos.
Ramón Fernández
Entre las voces más interesantes de esta parada apareció la de Ramón Fernández, uno de esos perfiles que explican muy bien una parte del póker español actual. Jugador habitual del circuito, con resultados sólidos en los últimos años y ahora integrante del Team Pro del CNP Winamax gracias a su rendimiento, Fernández representa a ese competidor nacional que ha crecido desde abajo, con presencia constante, perfil reconocible y una manera de jugar que no pasa desapercibida.
Su discurso retrata bien al jugador de torneos que compite por convicción y no solo por expectativa económica. Habla del póker como hobby, pero al mismo tiempo refleja esa mentalidad de quien entiende perfectamente los ritmos del circuito, la agresión necesaria para construir stack y la importancia de estar siempre en la pelea. Quizá no sea casualidad que su nombre aparezca con tanta frecuencia en fases avanzadas de torneos importantes.
Nacho Losa
Otro de los nombres propios de la semana fue Nacho Losa, ganador de la Team Pro Experience de Winamax. Su historia funciona especialmente bien porque conecta dos mundos que cada vez conviven mejor: el del jugador amateur o semirecreacional que se forma, estudia y compite online, y el del gran escaparate del póker en vivo internacional.
Losa, asturiano y con trayectoria ligada al deporte, logró una de esas oportunidades que siguen manteniendo intacto el componente aspiracional del póker. Jugar en Las Vegas, compartir experiencia con el Team Pro, recibir coaching y entrar en el Main Event de las World Series no es solo un premio. Es una narrativa potente, una que recuerda que el póker sigue teniendo esa capacidad de abrir puertas extraordinarias desde un buy-in modesto y una buena semana de juego.
El Memorial Joel Rionda y el lado más humano del póker
No toda la actualidad de estos días pasó por Barcelona. También volvió a escena una cita muy especial dentro del calendario nacional: el Memorial Joel Rionda, que se celebrará un año más en Casino de Asturias.
Hay torneos que importan por su prize pool y otros que importan por lo que representan. Este pertenece claramente al segundo grupo. El memorial mantiene vivo el recuerdo de Joel Rionda y, al mismo tiempo, canaliza el espíritu solidario de una comunidad que sigue demostrando que el póker también sabe organizarse en torno a causas que van mucho más allá del juego.
Ese tipo de iniciativas merece atención porque habla bien del tejido real del sector. Del vínculo entre jugadores, de la memoria compartida y de una dimensión comunitaria que muchas veces queda fuera del foco cuando solo se analiza el póker desde resultados, rankings o grandes festivales.
Más noticias
Paco Aguilera se llevó la victoria en el CEP de Murcia y firmó un premio de 36.350 euros tras imponerse a un field de 578 registros en Casino Odiseo, en otro dato que confirma el buen momento de los grandes torneos presenciales dentro del calendario español.
Leo Margets se proclamó campeona de una nueva edición de La Timba de Winamax en Andorra y, además del trofeo, consiguió una entrada para el Main Event de las World Series of Poker de Las Vegas. La cita volvió a reunir a perfiles conocidos del ecosistema Winamax, entre pros y creadores de contenido.
Iván Molina volvió a levantar el High Roller del CNP Winamax y firmó un doblete consecutivo en este formato tras su victoria anterior en Sevilla, una muestra de regularidad muy poco habitual en este arranque de temporada.
El portugués Manuel Borges protagonizó otra de las historias del festival al convertirse en el primer jugador en ganar dos paralelos consecutivos en una misma parada del CNP, tras imponerse en el Mystery Bounty y repetir después en el Pot Limit Omaha.
La inteligencia artificial especializada de GTO Wizard volvió a abrir debate en la industria tras superar con claridad a modelos generalistas en duelos heads-up. Más allá del titular tecnológico, la noticia vuelve a poner sobre la mesa hasta qué punto el póker sigue siendo un campo de prueba exigente para cualquier sistema de razonamiento aplicado.
En Ondara, las Beyond Junior lograron mantener actividad competitiva en una semana marcada por el protagonismo absoluto de Barcelona. El circuito sigue encontrando su espacio con formatos más pequeños, pero útiles para sostener la base del póker presencial.
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