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  • La DGOJ traza su hoja de ruta hasta 2030: así es el nuevo Programa de Juego Seguro que marcará los próximos años

    La DGOJ traza su hoja de ruta hasta 2030: así es el nuevo Programa de Juego Seguro que marcará los próximos años

    La Dirección General de Ordenación del Juego ha presentado el nuevo Programa de Juego Seguro 2026-2030 en la reunión plenaria del Consejo Asesor de Juego Seguro, celebrada el 17 de marzo en Madrid. La iniciativa fija las prioridades públicas en materia de protección del participante para los próximos años y confirma un cambio de fondo que lleva tiempo tomando forma en España: el paso del enfoque de “juego responsable” al de “juego seguro”.

    No es un matiz menor. El nuevo marco ya no pone todo el peso en la decisión individual del jugador, sino que amplía la mirada hacia el diseño de la oferta, los mecanismos de control, la información disponible, la prevención y el propio entorno digital en el que hoy se produce buena parte de la experiencia de juego. Esa idea aparece tanto en el programa estratégico de la DGOJ como en la orden que regula el nuevo Consejo Asesor de Juego Seguro.

    Un plan más amplio, más técnico y pensado para adaptarse

    El nuevo programa se define como un instrumento plurianual y flexible, concebido para desarrollarse entre 2026 y 2030 y con posibilidad de ajuste durante su vigencia. La propia DGOJ deja por escrito que podrá modificar o incorporar nuevas medidas específicas, previa consulta al Consejo Asesor, en función de la evolución del sector, los avances tecnológicos y el conocimiento disponible.

    A nivel estructural, el documento se apoya en tres prioridades, seis objetivos generales y veinticuatro medidas específicas. Las tres prioridades son: análisis y diagnóstico, prevención, y promoción del juego seguro y protección al participante.

    La primera busca ampliar el conocimiento sobre la incidencia social del juego y sobre los perfiles de riesgo, con atención especial a grupos vulnerables, jóvenes y nuevos patrones de consumo. La segunda se centra en reforzar herramientas preventivas e informativas. Y la tercera pone el foco en la divulgación de las medidas existentes, la actualización de contenidos, la concienciación y la mejora de la protección práctica del participante.

    El giro conceptual: del jugador individual al entorno de juego

    Uno de los elementos más relevantes del programa es que consolida oficialmente un cambio regulatorio que ya se venía viendo desde los reales decretos de 2020 y 2023. Tanto el programa como la orden comunicada del Consejo Asesor subrayan que el concepto de juego seguro se aleja de una visión centrada solo en el consumidor como sujeto racional informado y pasa a considerar también los elementos configuradores de la oferta y del consumo como factores determinantes de protección.

    Dicho de forma sencilla: el regulador ya no mira únicamente qué hace el jugador, sino también cómo está construido el ecosistema en el que juega.

    Ese cambio tiene implicaciones importantes para los próximos años. Supone que el debate sobre juego seguro no se limitará a mensajes de advertencia o herramientas de autoexclusión, sino que alcanzará también cuestiones como el diseño de producto, los canales digitales, la interacción en redes, los sistemas de detección de riesgo y la evaluación real del impacto de las medidas ya aprobadas.

    Jóvenes, online, redes sociales e inteligencia artificial

    El documento también deja bastante claro cuáles son algunas de las principales preocupaciones de la DGOJ en esta nueva etapa.

    Una de ellas es el cambio en el perfil del jugador online. El programa cita el Estudio de prevalencia de juego 2022-2023 y destaca que el 6,29% de la población de 18 a 25 años ha participado en juegos de azar, siendo el canal online el predominante. La referencia no aparece como una simple estadística, sino como un indicador de transformación de hábitos, edad de acceso y formas de consumo.

    Otra preocupación evidente es el peso creciente de las redes sociales, la tecnología y los nuevos sistemas de información. El programa señala expresamente que la nueva realidad está marcada por la presencia de la inteligencia artificial, las redes sociales y otras plataformas como espacios de interacción y construcción de comunidades. A partir de ahí, la DGOJ plantea que hace falta un análisis continuado para adaptar medidas y avanzar hacia un juego más seguro.

    Ese enfoque se traslada también a las prioridades del plan. En el bloque de análisis y diagnóstico, la DGOJ vincula el estudio de la afectación del juego en la población a una realidad cambiante en la que intervienen precisamente redes sociales, inteligencia artificial y videojuegos.

    Más ciencia y más seguimiento

    Otro rasgo importante del programa es su insistencia en un enfoque apoyado en evidencia. La DGOJ recuerda el trabajo acumulado en los últimos años: estudios de prevalencia, informes sobre el perfil del jugador online, colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas y financiación de investigación especializada. Entre 2022 y 2024, según el documento, se financiaron 51 proyectos de investigación relacionados con prevención, detección temprana, vínculos entre videojuegos y juego, o impacto de género en los comportamientos de riesgo.

    Además, el propio programa prevé que determinadas actuaciones sean desarrolladas específicamente por la Sección Científica, precisamente por su composición especializada en el ámbito académico, sanitario y de investigación sobre trastornos del juego.

    No es un detalle secundario. La orden comunicada que regula el Consejo Asesor confirma que esa Sección Científica tendrá carácter permanente, con la misión de profundizar en el conocimiento de la adicción al juego y sus implicaciones bio-psico-sociales desde una perspectiva académico-científica.

    Un Consejo Asesor con más peso y nueva configuración

    Los documentos adjuntos permiten entender mejor el contexto institucional en el que nace este programa. La orden comunicada actualiza el antiguo Consejo Asesor de Juego Responsable, que pasa oficialmente a denominarse Consejo Asesor de Juego Seguro. El objetivo del órgano sigue siendo asesorar a la DGOJ en su actividad ordinaria y en la elaboración de políticas públicas, pero ahora lo hace bajo una denominación y un marco más coherentes con el nuevo paradigma regulatorio.

    La norma también introduce cambios en su composición y funcionamiento para darle más operatividad. Entre ellos, se fija un tamaño de entre 15 y 30 miembros, con presencia de representantes de la Administración General del Estado y de las comunidades autónomas, profesionales del ámbito científico, sanitario y académico, representantes de otras instituciones vinculadas al sector y representantes de operadores.

    Además de asesorar, el Consejo podrá conocer planes y medidas impulsadas por la DGOJ, elaborar propuestas, promover informes y fomentar la colaboración entre sector público, sector privado y sociedad civil en materia de juego seguro.

    Qué lectura deja el Programa de Juego Seguro 2026-2030

    La lectura de conjunto deja una idea bastante clara: la DGOJ quiere entrar en una etapa de política pública más sistemática, más técnica y más abierta a revisión.

    El programa combina continuidad y cambio. Hay continuidad porque mantiene líneas ya conocidas, como la investigación, la prevención o la protección de colectivos vulnerables. Pero también hay cambio, porque el foco se desplaza hacia una visión más amplia del riesgo: ya no solo importan las conductas individuales, sino también el producto, el entorno digital, la presión tecnológica y la forma en que circula la información sobre el juego.

    También hay una segunda lectura relevante para el sector: el regulador parece querer apoyarse cada vez más en datos, estudios y estructuras consultivas estables. Eso puede traducirse en políticas más técnicas, pero también en una conversación más exigente sobre qué significa realmente proteger al participante en un mercado cada vez más digitalizado.

    Una hoja de ruta que marcará el debate del sector

    Más allá del lenguaje institucional, el nuevo Programa de Juego Seguro 2026-2030 dibuja la agenda que probablemente marcará buena parte del debate regulatorio en España durante los próximos años: prevención, detección de riesgo, jóvenes, entorno online, redes sociales, evidencia científica y adaptación permanente.

    Quedará por ver cómo se concreta cada medida y qué impacto real tiene en la práctica. Pero lo que sí parece claro es que la DGOJ ya ha definido el terreno sobre el que quiere moverse hasta 2030: un modelo de juego más supervisado, más analizado y con una protección del participante entendida de forma más amplia que en etapas anteriores.

    Programa de Juego Seguro DGOJ 2026 – 2030